
La Iglesia Buen Pastor fue desarrollada como respuesta a un programa del Estado dominicano para la construcción de templos católicos en diferentes localidades. El proyecto debía funcionar como una tipología repetible, capaz de adaptarse a emplazamientos con condiciones climáticas, urbanas, topográficas y de orientación previamente desconocidas.
Por esta razón, la flexibilidad y la adaptabilidad constituyen los principios fundamentales del diseño. Las distintas funciones se organizan en núcleos independientes articulados alrededor del edificio central, permitiendo modificar su posición según las características de cada terreno.
La doble fachada cumple varias funciones: protege la privacidad del interior, facilita la adaptación a distintas orientaciones y aporta una imagen simbólica reconocible. El proyecto también desarrolla el concepto de iglesia tropical mediante el manejo de la iluminación y la ventilación natural.
Para garantizar su viabilidad económica se emplean materiales y sistemas constructivos eficientes, como bloques calados, vigas de acero de doble T y elementos metálicos de cerramiento.

